Todo esto empezó con una frustración doméstica y muy poco épica: quiero remodelar el baño de mi departamento y no tengo el plano. No el plano bonito de la inmobiliaria — ninguno. Ni en papel, ni en PDF, ni en un cajón olvidado. Y sin plano, cualquier conversación con un maestro o una tienda de revestimientos empieza con la misma pregunta incómoda: “¿y cuánto mide?”. No sé. Nadie que vive en un departamento en Chile lo sabe de memoria.

De ahí nació MAQUETA: la maqueta digital de tu vivienda. Dibujas tu plano esquemático, le pones nombre a tus espacios con el vocabulario de verdad —living, loggia, baño 1, dormitorio 2— y simulas remodelaciones de estilo sobre tus propias fotos. Con una regla que no se negocia: la geometría no cambia. Solo la piel. Tu casa con otro estilo. Nunca con otro tamaño.

Antes de seguir, una honestidad que la landing dice en su primera línea y este texto también: el producto todavía no existe. No hay editor, no hay simulación abierta, no hay créditos que gastar. Hoy hay una lista de espera y una promesa que, hasta esta semana, no estaba probada. Este es el diario de cómo dejó de ser una promesa.

El bloqueador de raíz: ¿y si la IA te miente los metros?

Toda la idea se sostiene sobre una sola frase: no te voy a cambiar el tamaño de tu casa. Es fácil escribirla en un tagline. Es otra cosa demostrarla. Hasta ahora esa demostración vivía sobre una imagen sintética —una foto que la propia máquina había inventado—, y probar tu regla sobre el material que tú mismo generaste es hacer trampa con el examen puesto.

Así que esta sesión el examen se dio con las fotos reales de mi baño. Las de verdad, con la luz mala y el desorden. Corrimos 15 renders sobre ellas, agrupados en tres transformaciones distintas: cambio de iluminación, pintura más revestimientos, y reemplazo del mueble del lavamanos. La pregunta no era “¿quedó bonito?”. La pregunta era “¿movió algo que no debía?”: la ventana, la puerta, los sanitarios, las proporciones, el punto de vista de la cámara.

Resultado: 15 de 15 preservaron la geometría. Ni una corrió una pared, ni agrandó la ducha, ni movió la ventana medio metro para que la foto “funcionara”. The Oracle —el agente que le pone número al riesgo antes de que yo me entusiasme— bajó el riesgo técnico de 63 a 43 y cerró el gate. Traducido: el producto ya no se muere por lo más difícil, que era la técnica. La promesa dejó de ser marketing y pasó a ser un hecho medido.

Una portada sin gastar un solo crédito de IA

La landing necesitaba su imagen social, esa que aparece cuando compartes el link. El reflejo fácil era pedírsela a un modelo. No lo hicimos. En vez de gastar créditos en una imagen inventada, construimos una vitrina en HTML con los tokens reales de la marca —un plano esquemático dibujado en línea azul cianotipo sobre papel— y la fotografiamos. Cero modelo, cero créditos. La portada de MAQUETA es, literalmente, lo que MAQUETA hace: un plano honesto, dibujado a mano firme.

Y acá viene el primer desvío que vale la pena contar, porque los desvíos son la parte que nadie muestra. La primera versión de ese plano tenía un error espacial de manual: al dormitorio 2 no se podía entrar. Era una caja sellada, sin puerta. Lo caché al toque con una pregunta que cualquiera haría parado en la puerta: “¿se puede entrar a la pieza 2?”. No se podía. Lo rediseñamos con un pasillo que reparte hacia los dormitorios y el baño, la cocina con puerta al comedor, la loggia detrás de la cocina. Un plano que un chileno que vive en departamento reconoce sin que le expliquen. La lección: un plano que se ve lindo pero no se puede habitar no es un plano, es un dibujo. Y MAQUETA se trata precisamente de no confundir las dos cosas.

A la calle, y con casa propia

La landing salió a producción. Primero en olaveruiz.cl/maqueta, y después mudada a su propio subdominio: maqueta.olaveruiz.cl. Registro DNS en Cloudflare, dominio en Vercel, una regla de reescritura por hostname, favicon propio y URL canónica. Existe. La puedes tocar. Le puedes dejar tu correo.

El segundo desvío: el CI en rojo

Nada de esto fue en línea recta. En el camino, el semáforo del repositorio se puso en rojo: un merge dejó el package-lock.json desalineado y la instalación limpia empezó a fallar en todos los pull requests abiertos. Lo insidioso es que en mi máquina no se reproducía —una diferencia de versión de la herramienta lo tapaba— así que el error solo existía “allá afuera”, que es el peor lugar donde puede existir un error.

The Architect lo diagnosticó: una dependencia estaba fijando una versión de tipos que rompía un requisito de otra. La solución fue un cambio de una línea. Horas de rastreo para una línea. Así es casi siempre. La lección para cualquiera que construya algo: cuando el error no se reproduce en tu máquina, no es magia — es que tu máquina te está mintiendo con una versión distinta a la del mundo real.

Por qué esto importa

Hoy no lancé un producto. Cerré la duda que impedía prometerlo. Demostré, sobre mis propias fotos y no sobre las de la máquina, que la regla del tamaño se sostiene. Puse la landing en su casa definitiva. Y arreglé, de paso, dos cosas que estaban rotas antes de que nadie las viera.

Si tú también miraste tu baño pensando “lo cambiaría, pero no tengo idea de por dónde empezar” —y no tienes el plano, como yo no lo tengo— MAQUETA se está construyendo para ese momento exacto. Todavía no está lista. Pero ya sé que la parte más difícil funciona.

maqueta.olaveruiz.cl — te dejo entrar a la lista de espera.